En 1971, Juan Robinson fundo el Centro para Niños con Déficit Conductual en las afueras de Hermosillo, Sonora, México. Este proyecto le permitió desarrollar un enfoque único y efectivo para trabajar con niños con necesidades especiales, contando con el apoyo esencial de los reconocidos psicólogos Sidney W. Bijou e Ivar Lovaas.
Combinando técnicas conductuales con el contacto directo con la naturaleza y actividades educativas fuera del aula, logramos observar mejoras significativas en el comportamiento de los niños. Este enfoque holístico no solo incluía las terapias tradicionales en el salón de clases, sino que también enfatizaba el aprendizaje en el entorno natural, fomentando el desarrollo de habilidades sociales, así como gustos, sentimientos y emociones saludables. Como resultado, adoptamos lo que hoy llamamos el Modelo de Comunidad Enseñante: un modelo en el cual toda la comunidad se convierte en un centro terapéutico, donde cada interacción entre el estudiante, el terapeuta y el entorno contribuye al aprendizaje y bienestar de todos los participantes.
Con más de 50 años de experiencia, en Los Horcones hemos perfeccionado este modelo, integrando la educación especial en un entorno natural y colaborativo. El Modelo de Comunidad Enseñante ha demostrado ser un enfoque efectivo para el crecimiento integral de los participantes, impactando de manera positiva la vida de numerosos niños y sus familias
Inspirados por estos logros, en 1973, Juan Robinson, y un grupo de psicólogos y simpatizantes fundaron formalmente la Comunidad Los Horcones, orientada a crear una sociedad regida por los principios de cooperación, no violencia, igualdad y sostenibilidad ecológica.
Nuestra comunidad se caracteriza por aplicar el análisis conductual al diseño cultural, lo que nos permite enfrentar y resolver desafíos sociales y personales de manera innovadora y efectiva. Creemos que el uso adecuado de las ciencias naturales, especialmente la ciencia de la conducta, es clave para desarrollar una sociedad comunitaria humanista. A diferencia de la práctica occidental, que a menudo no utiliza la ciencia para el beneficio general, en Los Horcones empleamos estos conocimientos para mejorar la calidad de vida de las personas y proteger el medio ambiente.
En nuestra comunidad entendemos que la mayoría de los problemas sociales y personales son, en esencia, problemas conductuales. Para abordarlos y prevenirlos, es necesario cambiar nuestras conductas, lo que implica modificar nuestro entorno cultural. Esto incluye transformar cómo organizamos la familia, la economía, la educación, la toma de decisiones etc.